La pandemia que cambió al mundo de la música

Actualizado: jul 26

No es fácil ponerse a escribir sobre un tema tan amplio, complejo y delicado a la vez. Estos tiempos sacudieron al mundo por completo. Nos estremecieron y nos hicieron ver lo vulnerables que podemos llegar a ser, aun cuando se supone que somos los privilegiados en la cadena alimenticia.


No queremos ir al grano sin antes reconocer a quienes lucharon hasta el último aliento por permanecer un poco más entre nosotros, muchos familiares, conocidos y extraños formaron parte de una gran lista de guerreros que se desvanecieron ante nuestros ojos llenos de lágrimas y una gran impotencia ante el hecho de no saber en qué consistía exactamente esta enfermedad mortal que nadie pudo advertir.


Eventualmente todo está pendulando de un lado al otro, la enfermedad conlleva a una cura, y la cura parece estar llegando a muchos hogares, y les voy a ser muy honesto, no estoy seguro de que esta mentada cura al covid-19 sea en efecto “la cura”, sin embargo, algo me alivia al pensar que por lo menos el efecto placebo puede llevar un poco de paz a la mesa, a la cama, y a la vida diaria en general.


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Y ahora sí, ¿qué pasa con la música? ¿hacia dónde se dirige la industria del entretenimiento?



Wow, una pregunta como muchas, con tantas variantes y posibilidades, pero no vamos a irnos por las ramas zigzagueando sin ser contundentes.


Hasta 2020 antes del inicio oficial de la pandemia, la industria musical representaba un 4% del producto interno bruto (PIB) ¿te parece poco? Bueno eso representa mas o menos unos 160 millones de dólares sólo de streamings, derechos editoriales y ejecuciones en vivo, esto sin contar otras industrias hermanas como los videojuegos, el cine y otros sectores donde la música también juega un papel muy importante con reportes de hasta 600 millones de dólares anuales (sólo en México)


Actualmente México ocupa la primera posición de OTT de América Latina; pues somos el país que más escucha música en plataformas digitales con un promedio de 25.6 horas semanales por persona, interesante ¿no?


Y bueno, todos estos datos ¿qué quieren decir?


Aunque creo que es un tanto obvio, me gustaría ahondar en el tema de una manera muy objetiva y profesional, aunque también como un apasionado melómano y otro individuo común y corriente afectado por esta situación.


Si eres un músico o fiel seguidor de esta industria, estoy seguro de que te sentirás bastante identificado, y, por el contrario, si eres un fan curioso, intrigado acerca de estos tópicos, me da gusto que puedas tener acceso a esta información a través de nosotros.

La industria musical de occidente que conocemos principalmente desde la aparición de bandas consagradas como The Beatles o The Rolling Stones no es más que un recuerdo bueno o malo para las generaciones modernas.


Aquellos tiempos dorados para algunas bandas y managers donde la venta de los discos, vinilos o algún formato físico podían generar millones de dólares anuales, y que por cierto, vaya que despilfarraban dinero cual si fuera chatarra, ahora se han quedado en el pasado, y creo que esta vez para siempre.



¿cómo funciona entonces la industria en pleno 2021?

El contexto histórico que recién hemos repasado no es difícil de evidenciar y como lo había anticipado, es algo obvio…


Sin embargo, esto nos sirve para llegar a este punto donde la industria musical reportó una caída de hasta el 80% al cierre de 2021 con bajas de empleados por más del 50%.


A partir de marzo de 2020 con el festival Vive Latino nos despedíamos de una normalidad que al parecer no regresará más.


Esto desembocó en un aceleramiento del consumo digital de prácticamente todas las industrias, incluida la musical; pudimos ver como los conciertos en vivo se desplomaron y como los esfuerzos por no colapsar completamente se hicieron visibles con rapidez.


Auto conciertos, eventos por streaming que no terminan de despegar pues, ¿a quién le satisface completamente pagar y ver a su artista favorito a través de la pantalla?


Las tiendas digitales de merchandising de los artistas comenzaron a promoverse con grandes presupuestos de publicidad en redes sociales.


Muchos de los conciertos que habían sido reagendados terminaron por ser cancelados, esto sigue amenazando con cancelar más y más conciertos.


Este panorama actual ha impulsado el crecimiento de otros nichos que prácticamente no figuraban entre los reportes de ingresos de la industria.


Por ejemplo, el crowfunding, que últimamente se ha puesto de moda no solo entre músicos, sin embargo, este tipo de campañas sigue aportando un granito de arena para los artistas que tenían una comunidad sólida de fans antes de que empezara la pandemia.


La música de streaming con sus diferentes protagonistas como Spotify, Apple Music, Amazon, Deezer o Tidal, por mencionar algunos.


Y el recurso de regresar a los autoconciertos aunque parezca una idea bastante romántica no representa una alternati