El amor detrás del PULSO

Es curioso como la palabra amor ha sido motivo de infinidad de disputas, con miles de significados para cada uno de nosotros.

Me parece que eso es precisamente lo mágico y místico alrededor de esta emblemática palabra.


Escribo esto con el único ánimo de revelar un poquito más acerca de la filosofía que duerme detrás de PULSOS, que, finalmente es otra manera de decirte que te amo, quien quiera y donde quiera que te encuentres leyendo esto.


El pulso representa la unidad esencial de lo que para mí define esta realidad abstracta, potente y dura, en todas sus formas imaginables y tangibles posibles.


Finalmente, todos estamos llenos de pulsos que no sólo nacen de nuestro corazón.

Recuerdo que cuando era pequeño, me ilusionaba la idea de salir a un escenario y ver a miles de personas gritando ahí, frente a mí, y no era para menos, esa escena seduce fácilmente al ego y su deseo por ser reconocido, que es lo que eventualmente terminé por comprender y soltar.



Antes de continuar, me gustaría aclarar que mi filosofía acerca del amor y la vida no es bajo ninguna circunstancia una sugerencia autoritaria de la verdad absoluta; por el contrario, me gusta animar a la gente a creer fielmente en su intuición, a cuestionar los paradigmas, a seguir su convicción y crear y moldear su propia versión de esta realidad, que finalmente, es individual, primeramente, para después unirse al colectivo eterno.


Dicho eso, puede que te estés preguntando ¿a dónde va todo esto? Y la respuesta es fácil… va de nuevo al AMOR.


Para mí, el amor representa más que una manera convencional de relacionarme con un concepto colectivo, y no tiene nada que ver con el afecto ni el apego que se puede llegar a sentir por algo o por alguien.


He dejado de juzgar las cosas como buenas o malas, las cosas simplemente son, y es mi moral domesticada la que ha aprendido a juzgar, y decidir que me hace bien y que no, pero si me permito ir más lejos, entonces puedo salir a ver que en realidad el caos y el orden son uno solo, y que nada finalmente importa sino el amor que he sido capaz de compartir.


Considero que no todas las personas son aptas para abrirse a un camino de desapego y libertad, y la verdad no me preocupa más ese hecho.


Todos deberían tener la oportunidad de ser realmente libres, pero sé y estoy consciente que sólo unos pocos entenderán mis palabras.


Como dijo Carl Sagan, "algún día, dentro unos miles de millones de años, el sol explotará y no habrá rastro alguno de nosotros ni de quienes fuimos," es decir, que no importa cuánto dinero me guarde en mi cuenta de banco, cuántos autos pueda coleccionar, cuantas casas pueda comprar, cuanta gente pueda conocerme o darme likes, o cuantos viajes acumulé con un pasaporte, al final lo único que me llevaré de este gran viaje será el amor que vivo en el aquí y el ahora.



Esto no quiere decir que no me interese ser una gran versión de mí o prosperar, por el contrario, entiendo mejor que nunca cómo funciona este sistema, este juego loco, ¿cómo puedes ganar un juego si no sabes cómo funciona?


Ahora estoy tratando de fluir todos los días, de reducir las preocupaciones, ¿qué pasará conmigo el día de mañana, ¿qué pasará con mi hija o mis seres queridos? ¿seré más rico o más pobre? ¿llegará finalmente la mujer de mi vida? Estoy soltando las incertidumbres, y es de hecho un trabajo constante.


Ahora me enfoco en hacer lo mejor que puedo aquí y ahora, el resultado lo suelto, y agradezco por estar vivo y tener las oportunidades que tengo.

No pretendo ser famoso ni millonario con lo que hago, y claro, si llegan a consecuencia del amor que estoy entregando, los recibiré con brazos abiertos y espero tener la conciencia necesaria para no traicionarme.


Y bien, después de esta pequeña reflexión para el fin de semana, no me queda más que seguirte agradeciendo por estar aquí. Tal vez leas esto después de mucho tiempo, y da igual. Te quiero.